lunes, 26 de abril de 2010


"Esquizofrenia" es solo un término generalizador para formas de comportamiento mental que no entendemos. En el siglo XIX existía un término llamado "melancolía". A lo que ahora llamaríamos bipolaridad y otro tipo de cosas. Pero todas las formas de tristeza, insatisfacción, mala adaptación... eran incluidas en éste término "melancolía". No tenemos una tradición de chamanismo. No tenemos una tradición que nos permita explorar estos mundos mentales. Nos aterroriza la locura y le tememos porque la mente occidental es frágil como un edificio de cartas y la gente que construyó este edificio lo sabe, le tienen miedo a la locura. El LSD es una sustancia psicodélica que ocasionalmente provoca locura en aquellos que no la han tomado. Apuesto que más gente ha exhibido actitudes demenciales no por tomar LSD, sino por solo haber pensado en ello; a diferencia de los que sí. La mente occidental se marea cuando sus principios son cuestionados. Es por eso que son raros los locos sin tratamiento en esta sociedad, porque no podemos ponernos de acuerdo con eso. Un chamán es alguien que nada en el mismo mar que un esquizofrénico. Pero un chamán tiene miles y miles de años de aprobación, técnica y tradición en las cuales caer en una sociedad aborige. Si exhíbes al pie de la letra estas tendencias esquizofrénicas eres inmediatamente sacado del montón y puesto bajo el cuidado y tutelado de maestros chamanes. Te dicen: "eres especial, tus habilidades son muy importantes para la salud de nuestra sociedad. Curarás, profetizarás y guiarás a nuestra sociedad en sus decisiones más fundamentales". En contraste con lo que le pasa con una persona esquizofrénica en nuestra sociedad. Les dicen: "No encajas, te estás convirtiendo en un problema. No cargas tu propio peso. No vales lo mismo que nosotros. Estás enfermo, tienes que ir a un hospital, te tenemos que internar. Estás junto con los prisioneros y los perros callejeros en nuestra sociedad". Ese tratamiento de la esquizofrenia la hace incurable. Imagina que fueras un poquito raro y la solución fuera encerrarte en un lugar donde todos están verdaderamente locos. Eso volvería loco a quien sea. Si alguna vez han ido a un manicomio sabrán que son lugares hechos para volverte loco y para mantenerte loco. Esto nunca sucedería en una sociedad tradicional o aborigen. La idea es que nos hemos enfermado. Por seguir un camino de racionalismo ilimitado, dominio masculino, atención a la parte superficial de las cosas, practicalidad y fines sin importar los medios. Nos hemos puesto muy muy enfermos; y la política del cuerpo, como cualquier otro cuerpo, cuando se siente enfermo empienza a producir anti-cuerpos o estrategias para sobreponerse a la enfermedad; y en el siglo XXI es un esfuerzo enorme de auto-curación. Fenómenos tan diversos como el surrealismo, perforación corporal, el uso de drogas psicodélicas, liberación sexual, el jazz, danza experimental, la cultura rave, los tatuajes, la lista es interminable, y ¿qué tienen en común todas estas cosas? representan diversos estilos de rechazo a los valores lineales. La sociedad está intentando curarse reviviendo lo arcaico, regresando a los valores arcaicos. Así que cuando veo gente manifestando ambigüedad sexual, haciendose cicatrices, enseñando mucha piel, bailando música sincopada, drogándose o violándo los cánones ordinarios del comportamiento sexual, yo aplaudo. Todo esto. Porque es un impulso para regresar a lo que pide el cuerpo, a lo que es auténtico, a lo que es arcaico; y cuando pones a un lado todos estos impulsos, en el centro de todos ellos existe este deseo de regresar a un mundo de mágica potencialización de los sentidos, y en el centro de esos impulsos está el chamán, drogado, intoxicado con plantas, hablando con los ayudantes espirituales, bailando a la luz de la luna y reviviendo e invocando un mundo consciente de misterio viviente. Eso es lo que el mundo es. El mundo no es un problema sin resolver para los científicos y los sociólogos, el mundo es un misterio viviente. Nuestro nacimiento, nuestra muerte, nuestro ser en el momento. Estos son misterios, son puertas abriéndose a facetas inimaginables de auto-exploración, potencialización y esperanza para la raza humana. Y nuestra cultura lo ha matado, nos lo ha quitado. Nos ha hecho consumidores de productos gastados e ideales gastadísimos. Tenemos que alejarnos de eso, y la manera de hacerlo es regresando a la experiencia auténtica del cuerpo, y eso significa explorarnos sexualmente, alterar nuestra conciencia y explorar la mente como una herramienta para la transformación personal y social. Es tarde, el reloj corre y seremos juzgados muy duro si dejamos caer la pelota. Somos los herederos de millones y millones de años de vidas exitosamente vividas y exitosas adaptaciones a las condiciones cambiantes del mundo natural. Ahora el reto pasa a nosotros, los vivos, para que aquellos que aún no nacen tengan un lugar donde poner sus pies y un cielo bajo el cual caminar. Y de eso se trata la experiencia psicodélica. De potenciar, construir y luchar por un futuro que honre el pasado, que honre el planeta y que honre el poder de la imaginación humana; porque no hay nada tan poderoso, tan capaz de transformar y transformarse a sí mísmo como la imaginación humana. Así que no la vendamos, no nos subordinemos ante ideologías mediocres. No le demos el poder a una minoría. En vez de eso reclama tu lugar bajo el sol y camina hacia la luz. Las herramientas están ahi. El camino es conocido. Simplemente tienes que darle la espalda a una cultura que se ha vuelto estéril y que ha muerto, y unirte al programa de un mundo viviente y un revivir de la imaginación.

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