
Que nuestras cortinas cerradas nos separen del mundo,
y que la lasitud nos traiga el reposo
quiero aniquilarme en tu pecho profundo
y encontrar en tu seno el frescor de los sepulcros.
Hipólita, cariño mio, ¿que dices de estas cosas?
¿entiendes ahora que no debes ofrecerle
el sagrado holocausto de tus primeras rosas
a los vientos violentos que podrian marchitarlas?
Hipólita ¡hermana mía! vuélveme tu rostro,
tú, mi alma y mi corazón, mi todo y mi mitad,
¡vuelve hacia mi tus ojos llenos de azul y de estrellas!
por tan solo una mirada, bálsamo divino,
de placeres mas oscuros levantaré los velos
y te adormeceré en un sueño sin fin.

Me pregunto cómo lograrás cumplirle el sueño de adormecerla en un sueño sin fin...
ResponderEliminar¿Le darás canciones eternas, músicas y versos que broten desde todos los rincones?
¿Narrarás hazañas de los anaqueles de la historia?
¿Contemplarás la divinidad y el deseo encarnados en ella?
¿O simplemente la matarás y te matarás con ella para que el adormecimiento no les sea efímero?
¿Qué harás Delfina, cansina? ¿Qué harás Hipólita, insólita?
Hipólita lamerá con gallardía, hasta el embeleso, el clítoris de Delfina, luego percibirá que ésta se tensa y castiga sus propios labios... fugaz, Hipólita, la lleva a la eternidad
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